V.Lanzas del período
1810-1930. 
Ilustración mía.
La lanza La lanza y la pica, junto con la espada, fueron las armas tradicionales de infantes y jinetes desde la antigüedad, para el combate cuerpo a cuerpo. Su reinado se extendió hasta buena parte de la Edad Media, cuando fueron perdiendo terreno frente a los arcos largos, las ballestas y especialmente las armas de fuego.
A llegar Solís a nuestras costas (1516), sólo una pequeña parte de sus hombres llevaban arcabuces, dependiendo la mayoría de las espadas rectas, picas, lanzas y ballestas. Dos siglos y medio después, los mosquetes eran las armas corrientes de la infantería y si se necesitaba un arma blanca larga, simplemente se calaban bayonetas. Los oficiales llevaban espadas a la cintura, aunque más como distintivo de rango que como arma práctica.
La lanza subsistió mucho más en la caballería del Río de la Plata. Los habitantes de nuestro territorio, los gauchos en particular, dependían para su subsistencia de la faena del ganado y de su propia habilidad como jinetes. Era común entre los
"faeneros" (explotadores de la ganadería) del S. XVII una lanza de origen árabe, el
"desjarretador". La misma disponía de una media luna metálica muy filosa en el extremo del asta; con ella el hombre a caballo que perseguía una res cortaba los tendones del animal -lo desjarretaba- haciéndole caer para su posterior sacrificio e industria. Los hombres se hicieron tan hábiles en el manejo del desjarretador que se llegó a limitar su uso para evitar la matanza indiscrimada de los animales.
Ya en la época Colonial, el desjarretador formaba parte del armamento en las luchas entre españoles y portugueses, existiendo unidades enteras armadas con él. Durante las Invasiones Inglesas (1806-1807), el arma del faenero se fue transformando en lanza: la media luna se usaba para desjarretar los caballos del enemigo o para cortar su cuello en los combates.
Al estallar la Revolución Artiguista (1811), los habitantes de campaña colocaron una punta de una tijera de esquilar, la hoja de un puñal o un trozo de bayoneta en el extremo de una caña tacuara, obteniendo un arma extremadamente efectiva, que estaban habituados a manejar con suma habilidad. Las lanzas evolucionaron rápidamente, hasta transformarse en astas de unos 3m de longitud que combinaban desjarretador y hoja cortante: el primero se usaba en la esgrima del combate para bloquear los golpes del enemigo, el segundo para el ataque.
La lanza se volvió también símbolo de luchas partidarias, destacando los caudillos políticos por su buen manejo del arma: Fructuoso Rivera, Anacleto Medina, Servando Gómez, Venacio Flores, Gregorio Suárez, Timoteo Aparicio, Máximo Pérez y los hermanos Saravia descollaban como lanceros temerarios.
Pese a la generalización en el uso de las armas de fuego, la lanza siguió siendo arma tradicional en las Revoluciones de 1870 -llamada
"Revolución de las Lanzas"- 1897 y 1904, cuando la potencia de fuego de los Máuser, las ametralladoras y los cañones de tiro rápido tornaron las cargas cerradas de lanceros una maniobra suicida.
La lanza persistió en nuestro Ejército sólo como un arma de Parada, en especial en el Regimiento de Caballería Nº 1
"Blandengues de Artigas", unidad tradicional de nuestro prócer, cuyo nombre deriva -aparentemente- del hecho de "blandir" la lanza.
Ilustraciones 1. Lanza de 1811.
Este dibujo, basado en varias pinturas (Blanes, Hequet, Carlos M. Herrera y Jorge Calasso), muestra una hoja de tijera de esquilar atada firmemente en el extremo de una caña tacuara. También se podía colocar un trozo de bayoneta, denominándose
"chuza" en tal caso.
2 y 3. Lanzas del período 1811-1825.
Ilustraciones basadas en ejemplares aún existentes. Combinan la media luna de acero y la punta de dos filos. En el primer caso, la hoja tiene forma de diamante. La número 3, de hoja lanceolada, corresponde al modelo de hierro usado actualmente por el Regimiento de Blandengues.
4. Lanza de 1897.
Dibujo basado en fotografía de ejemplar existente. Nótese el hierro en forma de hoja de árbol.
5. Lanza de Aparicio Saravia.
Basada en una fotografía del caudillo blanco durante su intervención en la Revolución de Río Grande del Sur (Brasil) en 1891. Un ejemplar similar se conserva en el Museo del Cabildo de Montevideo. Nótese la doble medialuna de acero.
6. Lanza de Caballería moderna.
Basada en una acuarela de Sansón, correspondiente al año 1933. Nótese la banderola con el vivo distintivo del arma.
Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Abraham Lincoln (1808-1865)