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El País / Qué pasa 25/07/10
En guardia
La Policía del futuro será más "inteligente" y tecnológica. Y también tendrá mayor presencia en el barrio. Sin embargo, las carencias actuales juegan en contra de algunas de sus ideas.
Fabián Muro
Mayor alcance territorial, más apoyo tecnológico, con mayor grado de infiltración entre la sociedad y los grupos delictivos y, también mayor capacidad represiva. Así será, se dice desde el oficialismo, la Policía del futuro.
Más allá de las inversiones en recursos económicos y humanos, se hará hincapié en extender y profundizar las tareas de Inteligencia y crear nuevos registros, como el Archivo Genético Criminal.
También habrá más Grupos Especiales de Operaciones (GEO), comisarías, seccionales y patrullaje (incluso desde el aire) en todo el país. "Si se concreta la compra de algún helicóptero, sería la primera vez para la Policía uruguaya. Esto es algo que la Policía chilena, argentina y brasileña tienen desde hace años", dice el inspector principal retirado José Luis Pereyra Roldán, ex jefe del Estado Mayor y de la Policía de Canelones hasta 2005 y asesor del Partido Colorado en las reuniones interpartidarias que elaboraron el borrador de un acuerdo que puede ser refrendado por los partidos políticos el jueves 29.
La apuesta a un Estado con mayor presencia policial y vigilancia continúa en el camino señalado por el gobierno de Tabaré Vázquez. Éste empezó con una ley de humanización carcelaria y terminó con un nuevo manual de procedimiento policial, criticado por organizaciones de Derechos Humanos -y algunos políticos frenteamplistas como Eduardo Lorier y Rafael Michelini- antes de su aprobación por otorgarle mayores facultades a los policías, como obligar al ciudadano a identificarse o realizar un allanamiento sin orden judicial.
Así, si todo sigue como planifica el gobierno, será la concreción de una política anunciada. En febrero, Eduardo Bonomi declaró que mientras que la seguridad había estado en tercer o cuarto lugar en la agenda de prioridades del gobierno de Vázquez, en el de Mujica estaría en el primero. "La cosa viene agravándose y hay que ponerle freno", sentenció en esa ocasión en el semanario Brecha. El ministro no accedió a hablar para este informe.
RETOQUES. El documento que se generó entre gobierno y oposición está pensado para pautar las decisiones del Estado en seguridad ciudadana durante los próximos 20 años.
Algunos de los puntos de ese acuerdo refieren a la extensión de la Guardia Republicana a todo el país. Ésta, además, sería la encargada de "la selección, capacitación y supervisión técnica permanente" de los GEO que se formen para integrar aquellas jefaturas que los necesiten.
Sería la primera vez que hay una política de Estado referente a la Policía. Como dicen varios de los consultados, cada gobierno ha querido imprimirle su sello a la política referida a la fuerza desde el retorno de la democracia, y la Ley Orgánica Policial de 1971 ha sido retocada demasiadas veces. Ahora volverá a ser modificada.
Una medida que ya se tomó fue la creación de la Dirección Nacional contra el Crimen Organizado, que pretende aprovechar las experiencias de la Brigada Antidrogas -que estuvo a cargo del hoy director nacional de Policía, Julio Guarteche- y se suma a la creación de los Juzgados Especializados contra el Crimen Organizado, instaurados durante la administración de Tabaré Vázquez, y que generaron una polémica que aún hoy continúa (como en el caso que generó la renuncia del juez Federico Álvarez Petraglia).
También, se ha anunciado desde el gobierno, habrá una mayor presencia policial en los barrios, tanto de agentes uniformados como de aquellos que van de civil para tratar de pasar desapercibidos.
Las planificadas políticas deberán aplicarse a un cuerpo y una institución que abarca a 27.000 personas, prácticamente casi todos subalternos ya que los oficiales son unos 3.000.
Lo que predomina en el presente son sueldos considerados por ellos como muy bajos (un agente comienza ganando 11.000 pesos, aproximadamente un tercio de lo que cuesta la canasta básica); poca experiencia en el arte de hacerse oír y plantear los desafíos a los que se enfrentan; problemas de salud (principalmente por una carga horaria demasiado extensa) y vivienda.
Es cierto que hubo mejoras, dicen los consultados. Se aumentaron los sueldos y según las más recientes declaraciones del Ministerio del Interior, se piensa en nuevos aumentos para unos 12.000 policías, que será incluido en el nuevo presupuesto nacional. Además, desde el poder político se está paulatinamente entendiendo que el servicio 222 -que fue creado por decreto en 1964- obliga a postergar el trabajo policial.
Como dice el secretario general del Círculo Policial, Enrique Carreras, "el 222 se puede perder en cualquier momento. El trabajo como policía, a menos que robe o cometa algún otro delito, no. Entonces, el agente cuida más el 222 que su tarea como policía".
Tanto Carreras como el vicepresidente del Círculo, Freddy Kuster, señalan además que hoy los policías están mejor armados (desde pistolas Glock a armas largas y automáticas de los grupos como Puma o GEO), están mejor vestidos y se desplazan en vehículos más modernos.
Pero también constatan que es una minoría de los vehículos la que cuenta con sistema GPS, y que instancias fundamentales para la profesión, como la práctica de tiro, son insuficientes: "Se puede entrar a la fuerza, disparar 20 o 30 municiones y nunca más practicar. Además, hay problemas de horarios. Si el agente tiene que hacer el 222, le queda poco tiempo para la práctica de tiro".
Desde el interior, el presidente del Sindicato de Policías de Rocha, Diego González, concuerda con que tienen mejores vehículos. "Muy lindos, pero a menudo no tenemos para cargar cinco litros de gasoil".
CAPACES. Desde el oficialismo abundan los anuncios. Pero se han impuesto restricciones a la información que puedan brindar las jerarquías policiales. Los principales nombres del cuerpo y del Ministerio del Interior se excusan de hablar del tema, algunos por temor a sanciones.
Una de las fuentes consultadas -y que pidió anonimato- señaló que allí donde empieza la carrera del policía es importante tener claro a qué se apunta. Según el oficial, los futuros policías tienen que estar al "mismo nivel social, económico y cultural" que la sociedad en la que operan para poder comprender sus cambios. El mismo jerarca es escéptico ante "importar soluciones que en otras sociedades han sido efectivas".
El año pasado se centralizó la instrucción policial para los agentes subalternos de San José, Canelones y Montevideo. Y también se llamó a concurso para los docentes de ese centro, que por primera vez son remunerados. El resto, 16 escuelas, se mantienen en el mismo régimen, con docentes no pagos. El oficial está a favor de introducir cambios y dice que ese proceso ya se comenzó, pero que los resultados se verán recién en el largo plazo.
Una vez que se integra la fuerza es deseable que el agente se capacite y actualice sus conocimientos. Durante el seminario internacional Tensiones y Desafíos a una Política Democrática de Seguridad Ciudadana, el licenciado Alejandro Vila comentó que es insuficiente la formación en investigación en la Policía uruguaya.
No sólo eso. González, el presidente del Sindicato de Policías de Rocha, dijo que "hay cosas sobre las que el policía, en términos generales, no tiene ni idea. Como lo relativo al contralor de semovientes, por ejemplo".
Al respecto, un oficial con experiencia en docencia dijo que "quien quiera capacitarse o especializarse debe muchas veces hacerlo por su cuenta. Aparecen algunas becas al extranjero aunque son pocas. Y tienen como inconveniente que si el Estado no cubre todos los costos, se hace muy difícil acceder a ellas".
El director del privado Instituto de Psicología Forense, Robert Parrado, es licenciado en Seguridad Pública. Ingresó a la profesión policial hace 30 años y durante ese período se recibió de psicólogo.
También él opina que es importante que el agente se instruya, pero señala que lo principal es la tarea policial. "Está bien que uno quiera progresar y adquirir nuevos conocimientos, pero el Estado me contrató como policía. En la medida que cumpla mejor con la tarea para la que se me contrató, es correcto aspirar a una mejor remuneración. Pero no porque me reciba de abogado, psicólogo o médico".
Para él, sería deseable que no se desperdicie la experiencia adquirida desde el retorno de la democracia. "Por un lado, me parece que hay que volver a un modelo más policial u operativo. Con tantas reformas y experiencias -la creación de la policía comunitaria, lo que significó la ley de Seguridad Ciudadana aprobada en 1996 que entre otras cosas aumentó la población carcelaria, los cambios en las jurisdicciones de las comisarías que hubo- el rol del policía se desdibujó".
Eso, dice, se debe que hasta hoy no ha existido un plan estratégico respecto a la Policía. Pero todas esas cosas que el policía tuvo que aprender con cada cambio de gobierno pueden ser aprovechadas. "Hay que sumar los saberes adquiridos".
DIGITALES. La capacitación del personal irá acompañada, se pretende, de una mejora en el apoyo que la tecnología pueda brindar. Sin embargo, ese rubro parece ser uno de los más complicados de hacer funcionar.
La instalación de nuevas cámaras de vigilancia en varios puntos estratégicos de la ciudad, y la consiguiente coordinación y procesamiento de los datos e imágenes en un único lugar en el Ministerio del Interior, fue anuncios de hace más de dos años y siguen sin estar del todo operativos (a pesar de que El País, por ejemplo, informó sobre la instalación de 130 cámaras de vigilancia en distintas cárceles uruguayas. Fue una filmación hecha por un preso la que sirvió de base para la investigación).
El apoyo tecnológico es considerado importante ante una realidad delictiva que, como dijo una fuente reservada, "muta constantemente, y se vuelve más violenta". Para lidiar con una realidad caracterizada por el cambio continuo es que se hará énfasis en la recopilación de datos e información: tareas de inteligencia. "Poner énfasis en el desarrollo de actividades de inteligencia (...) y contribuir a que la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, sea un instrumento adecuado para el combate al delito común y al delito organizado", reza el documento que los partidos firmarían el jueves.
Carreras, del Círculo Policial y con experiencia en esa labor -"me tocó combatir al contrabando durante el gobierno de Jorge Batlle", se presenta- dice que está bien que se esté pensando en una ley nacional de Inteligencia. Pero también advierte que habría que ver qué es lo que se está planificando. Hasta ahora, los anuncios hechos por el gobierno en ese sentido han sido escuetos.
El diputado de Vamos Uruguay, José Amy, trabaja en la Comisión de Defensa en el Parlamento. Junto a otros legisladores y expertos de su partido, Amy elaboró una propuesta que apunta a un mayor control legislativo sobre las tareas de inteligencia. "No nos parece mal que la Inteligencia policial y militar se coordine y centralice bajo el mando de una persona, como este gobierno ha hecho designando a Gregory. Pero sus funciones no están sujetas a una rendición de cuentas ante el Parlamento, y eso nos parece incorrecto", comentó.
Verdes y azules. Aunque Bonomi ha afirmado que la de Inteligencia es una labor fundamental y que el gobierno pretende reforzar, los directamente involucrados en la labor prefieren esperar a ver antes de creer.
Para este informe Qué Pasa conversó con tres agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia que por el momento trabajan en otras partes de la administración central. Ninguno volvería voluntariamente a Inteligencia, aunque los tres afirman que es lo que más les gusta hacer como policía. Según ellos, la principal razón de su resistencia a volver es la gestión de recursos humanos, que deja poco tiempo para dedicarse a una labor que requiere de análisis y estudios que insumen muchas horas. Carreras agrega que Inteligencia siempre fue usada para fines políticos y no estratégicos por parte de los distintos gobiernos, y que es necesario dejar de lado los colores partidarios.
Además, se muestra suspicaz ante la coordinación de inteligencia policial y militar. De hecho, sostiene que los militares han ingresado en varias tareas que le corresponden a la Policía, y se pone de mal humor ante ideas de militarizar la seguridad pública.
"Ya están involucrados en algunas de las tareas de vigilancia en torno a las cárceles. Y no vemos la razón de que el Ejército se ocupe de la seguridad en los aeropuertos. Ahora, además, se habla de que como la Policía es `corrupta`, los soldados nos revisarían a los policías. Eso no lo vamos a permitir. Hace muchos años que decimos que el cuidado de las cárceles no es una tarea policial", asegura Carreras. También rechaza cualquier insinuación de corrupción. "No vamos a negar que existe, pero si el cuerpo militar en su totalidad fuera referencia de transparencia y rectitud no se estaría hablando hoy de supuestas irregularidades en los fondos de las misiones de paz, o las compras de la Armada, ¿no?"
¿Es que el gobierno de José Mujica contempla de manera especial a los militares? "No sé, no me consta", responde Carreras y añade que no entiende la voluntad del Ejército de ingresar en el terreno del cual se tiene que ocupar la Policía.
Para la institución, las gestiones de las autoridades del gobierno anterior y las del actual "no tienen nada que ver". Hoy, continúa, hay un director nacional de Policía que es un oficial de carrera y que es muy buen candidato en su opinión, como Julio Guarteche.
Éste comandará una fuerza que intentará estar a la altura del desafío que plantea la sofisticación de la delincuencia organizada y la violencia irracional que aflora en algunas rapiñas y asaltos de poca monta.
Para esa tarea, los de abajo esperan que al menos la mayor parte de las promesas del sistema político se cumplan, y no seguir esperando que los planes y los refuerzos sigan figurando únicamente en los papeles y discursos.
Cumplir sin tener que estresarse Una de las medidas que apuntan a mejorar la tarea de los policías es trabajar sobre el estrés laboral. En el Hospital Policial se creó una unidad llamada Distrés, que tiene como cometido brindar apoyo y contención psicológica a los agentes que trabajan demasiadas horas o temen por la integridad de sus familiares. "Muchos policías viven en barrios de contexto crítico, en los cuales a veces tienen de vecinos a delincuentes. Cuando ese agente sale a trabajar y deja a su familia durante muchas horas, es natural que sienta que sus familiares están en riesgo", comentó el vicepresidente del Círculo Policial, inspector Freddy Kuster, quien actualmente trabaja en Presidencia.
Contralor desde adentro Casi un mes después del cambio presidencial, cambió también la Dirección de Asuntos Internos, una oficina creada durante el gobierno pasado. Durante el ciclo pasado, el fiscal Héctor Di Giácomo estuvo al frente de esa división, que oficia de control interno ante sospechas de corrupción o abuso de poder de los policías. Hoy es María Stella González quien está en el puesto de dirección. La división será una de las que, se espera, será reforzada con mayores recursos humanos. Ya se aclaró el caso de un choque en el Cerro, que involucró a dos policías, unas botellas de alcohol y la muerte de un bebé. "Los responsables fueron procesados con prisión", dice González.
Entrenar y exámenes trimestrales El sector privado ha registrado un notable crecimiento como resultado de la sensación y los hechos que hoy colocan a la seguridad pública en el primer lugar de las prioridades del gobierno. Un consultor de seguridad con experiencia internacional dice que el sector privado es un válido colaborador de los gobiernos. Para este consultor, las principales fortalezas de la Policía son sus recursos humanos, con "vocación y ganas de hacer las cosas bien". Las debilidades pasan por "la falta de recursos y la capacitación masiva". Además, opinó que "se debería exigir entrenamiento y como en otras policías del mundo tomar pruebas trimestrales de aptitud".
UPM Seguridad VIP
Desde que Jorge Vázquez, hoy subsecretario del Ministerio del Interior, fue informado que había riesgo para su seguridad -que motivó una mudanza cuestionada por la oposición- la idea de confiar en grupos de seguridad de elite y especializados para los jerarcas involucrados en la represión del crimen es cada vez más aceptada. Una expresión de la adhesión a esos conceptos es la Unidad de Protección Ministerial, un nuevo grupo que custodia al ministro del Interior y que puede, aunque no se ha decidido, repetirse para vigilar a otros jerarcas. La presencia de los encargados de proteger a los encargados políticos de la seguridad pública es constante y visible. En el seminario sobre seguridad ciudadana que realizó el Ministerio del Interior en un hotel, los lentes negros dentro del mismo edificio eran visibles desde lejos. Tal vez gracias a un registro previo de los asistentes, a nadie se le exigía identificarse ni le revisaban el bolso cuando entraba o salía del salón donde estaban todas las autoridades policiales y políticas.
_________________ Saludos OTEADOR
LOS REVESES MAS DUROS DE LA VIDA, RETEMPLARÁN TU ALMA EN SUS RIGORES, Y UN ACERO SERÁ TU VOLUNTAD SI APROVECHAS LA ESCUELA DE LOS GOLPES.
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