02-19-2026, 01:30 PM
(Este mensaje fue modificado por última vez en: 02-19-2026, 01:32 PM por HalconLMGA85.)
Uruguay incumplió de varias formas la letra fría del contrato, no notificando a Cardama (de la forma establecida en el contrato) de la incosistencia de la garantía de Eurocomerce, saliendo a informarlo a la opinión pública, no cumplimos con los plazos de envío de los inspectores, no cumplimos con lo que el contrato dice que los inspectores iban a hacer, etc, etc. Como dije antes, lo "legal" o "ilegal" es tan flexible como un chicle en el asfalto caliente. Depende de a quien le toque evaluarlo (ya cité que la propia SCJ cambia de status constitucional/inconstitucional la misma norma dos x tres).
No defiendo a Cardama, sino que me indigna que esto se haya usado como maniobra política partidaria, priorizando eso, por sobre la necesidad de patrulleras y las fortunas que podemos llegar a perder.
Si hubiera existido BUENA VOLUNTAD de Uruguay, como en cualquier relación contractual, se van acordando y ajustando lo que sea necesario para llegar a buen puerto.
Es más que evidente que eso nunca existió de parte de Uruguay, y en realidad siempre existió lo contrario desde el minuto 0. Por eso, estoy convencido que vamos al despeñadero jurídico con una estampita de San Díaz aferrada a la mano, los ojos vendados y corriendo en bajada.
Aún se está a tiempo de cambiar rumbo, pensar en Uruguay y acordar lo que sea necesario en la instancia de mediación de marzo. Cuando hablo de acordar, hablo de exigir lo que sea necesario para continuar y finalizar el proceso.
No defiendo a Cardama, sino que me indigna que esto se haya usado como maniobra política partidaria, priorizando eso, por sobre la necesidad de patrulleras y las fortunas que podemos llegar a perder.
Si hubiera existido BUENA VOLUNTAD de Uruguay, como en cualquier relación contractual, se van acordando y ajustando lo que sea necesario para llegar a buen puerto.
Es más que evidente que eso nunca existió de parte de Uruguay, y en realidad siempre existió lo contrario desde el minuto 0. Por eso, estoy convencido que vamos al despeñadero jurídico con una estampita de San Díaz aferrada a la mano, los ojos vendados y corriendo en bajada.
Aún se está a tiempo de cambiar rumbo, pensar en Uruguay y acordar lo que sea necesario en la instancia de mediación de marzo. Cuando hablo de acordar, hablo de exigir lo que sea necesario para continuar y finalizar el proceso.

